La teoría del instinto tiene como fuente a Charles Darwin. Le dedicó un capítulo completo. El instinto "es lo que impulsa al cuclillo (Coccyzus minor) a emigrar y a poner los huevos en los nidos de otros pájaros" para preservar su especie (Origen de las Especies).
Los instintos evolucionan, y algunos cambian cuando el animal está en estado doméstico. Los instintos, como la migración, se modifican en variedad y en dirección, explicó el famoso y distinguido naturista. Aún así Darwin se pregunta "¿por qué, si el instinto es variable, no se le ha concebido a la abeja la aptitud de utilizar algún otro material cuando la cera es escasa"? Algunos seres que no cambian peligran su subsistencia.
De hecho los teóricos del instinto han enumerado en conjunto unas doscientas variedades diferentes que motivan una conducta totalmente determinada. Para cada conducta hay un Instinto. Para adiestrar un perro, por ejemplo, hay que saber cual botón pulsar. También se habla de instinto de sobrevivencia, instinto sexual (Please, never you finish), e incluso instinto artístico (que no es necesario para ser artista).
Así tal cual. Es complejo el "instinto", por propio que sea. Gobernar por instinto se puede transformar un una nueva consigna: volvamos a lo básico, al estómago, lo que nos indica la guata, la intuición, el sexto sentido, la tincada, lo que sea que ayude a tomar un rumbo distinto de lo aconsejado por fallidos colaboradores. Y al diablo con el idealista y mesurado filósofo rey de la República del Platón, o la finalidad lógica del bien social en la política aristotélica, y toda la teoría maquiavélica que enseña como administrar fria y racionalmente el poder, sin escrúpulos. Se acabó el protocolo, los estudios y la forma.... ¡¡El instinto al poder¡¡¡
Quizás así descubramos que está pasando, porque hay cosas que no funcionan, y no sólo el instinto sino los porfiados factum lo están gritando. Gobernar por instinto no es fácil; no se trata de usar cualquier impulso, ni de echar mano al primero disponible en la batería instintiva. Hay que seleccionar el más adecuado, acompañándolo por la astucia, por la mayor apertura, el menor sectarismo, por la confianza en otros que piensan distinto o que estuvieron al frente en otras contiendas, o que hablan directo y saben, por instinto y conocimientos, que cosa verdaderamente está ocurriendo.... Quizás así, estemos en presencia de un nuevo paradigma.
Los instintos evolucionan, y algunos cambian cuando el animal está en estado doméstico. Los instintos, como la migración, se modifican en variedad y en dirección, explicó el famoso y distinguido naturista. Aún así Darwin se pregunta "¿por qué, si el instinto es variable, no se le ha concebido a la abeja la aptitud de utilizar algún otro material cuando la cera es escasa"? Algunos seres que no cambian peligran su subsistencia.
De hecho los teóricos del instinto han enumerado en conjunto unas doscientas variedades diferentes que motivan una conducta totalmente determinada. Para cada conducta hay un Instinto. Para adiestrar un perro, por ejemplo, hay que saber cual botón pulsar. También se habla de instinto de sobrevivencia, instinto sexual (Please, never you finish), e incluso instinto artístico (que no es necesario para ser artista).
Así tal cual. Es complejo el "instinto", por propio que sea. Gobernar por instinto se puede transformar un una nueva consigna: volvamos a lo básico, al estómago, lo que nos indica la guata, la intuición, el sexto sentido, la tincada, lo que sea que ayude a tomar un rumbo distinto de lo aconsejado por fallidos colaboradores. Y al diablo con el idealista y mesurado filósofo rey de la República del Platón, o la finalidad lógica del bien social en la política aristotélica, y toda la teoría maquiavélica que enseña como administrar fria y racionalmente el poder, sin escrúpulos. Se acabó el protocolo, los estudios y la forma.... ¡¡El instinto al poder¡¡¡
Quizás así descubramos que está pasando, porque hay cosas que no funcionan, y no sólo el instinto sino los porfiados factum lo están gritando. Gobernar por instinto no es fácil; no se trata de usar cualquier impulso, ni de echar mano al primero disponible en la batería instintiva. Hay que seleccionar el más adecuado, acompañándolo por la astucia, por la mayor apertura, el menor sectarismo, por la confianza en otros que piensan distinto o que estuvieron al frente en otras contiendas, o que hablan directo y saben, por instinto y conocimientos, que cosa verdaderamente está ocurriendo.... Quizás así, estemos en presencia de un nuevo paradigma.
