
Hay un cuento muy antiguo sobre un Sátrapa que gobernaba con mano de hierro una provincia Persa. Un día recibe este Señor la visita de un viejo mago farsante. El impostor le cuenta que tiene una piedra gigante del porte de una persona, que en los días de luna llena podía reflejar su vida, y respuestas a sus dudas, temores o recuerdos.
Entusiasmado con la posibilidad de obtener el reflejo y las respuestas del gigante zafiro, el Señor invitó a quedarse al anciano, quien se alojó en las dependencias del palacio junto a una ruidosa y juerguista comitiva. Esto, con la condición que a la próxima luna llena, poder visitarlo y cumplir este su promesa.
Fue así como el viejo embaucador le montó toda una maniobra al Señor Sátrapa, donde una gran caja rectangular con una entrada oscura servía de escenario y en su interior alojaba a los actores cómplices de la farsa. La tapó con un velo, e hizo entrar al Señor, quien ingreso a una habitación a oscuras. Hicieron correr el velo, y en apariencia se veía un zafiro gigante. Creyó ver el reflejo de la luna caer sobre la piedra imaginaria, y comenzó a ver retratos de su infancia, petición que le hiciera en la mañana al mago.
Saltó excitado el Sátrapa, con el corazón en la mano se alejó agradeciendo de la visión, indicándole lo que quería ver en la próxima luna. A su salida, rieron y bebieron a costa de la ingenuidad del anfitrión. Así trascurrió la farsa por meses.
Un día llegaron unos mercaderes con un espejo de cobre. Llamó el sátrapa al mago y le dijo que era eso que reflejaba en cualquier momento la imagen de una persona. Pero por la forma del espejo se producía una refracción de la luz. Le sugirió al Señor tomar una espada en la mano derecha y mirar el reflejo frente al espejo. “¿Confiarías en algo donde apareces con el arma en la mano izquierda cuando de verdad la tomaste con la mano derecha? ¿Confiarías en algo donde no sabes con que mano pelean tus guerreros”. Ordenó expulsar a los mercaderes el Señor, agradecido de disponer de un asesor tan sabio.
Me gustó este cuento porque a todos los pasa un poco lo del Sátrapa. Vivimos convencidos que ciertas imágenes son la verdad. Y a veces convencidos e inmovilizados por los temores, lo que creemos es real.
Estoy pasando un momento de mucho cambio, pero con mucha esperanza de nuevos desafíos, tratando de llegar a las cosas como son.