
En contra alguien dirá que el tema de la IAVV no es muy sexy; que varios han fracasado tratando de movilizar gente; ya pasaron las elecciones (aunque viene una grandecita); que es muy técnico, o que la gente yace bajo una suerte nihilismo criollo (está “ni ahí”) con la política chilena.
A favor de la causa, creo como el viejo Aristóteles que por naturaleza somos animales políticos, y que las causas públicas tarde o temprano terminan siendo causas personales.
Pero, básicamente estoy a favor porque estamos bajo “el síndrome de las ortigas”. Decía alguien por ahí que si en el sufragio universal participaran sólo las plantas, lamentablemente las ortigas le ganarían a las rosas y los lirios.
¿Por qué?. Analicemos primero que pasa con el padrón electoral:
* en la elección del 92, los votos válidamente emitidos fueron 6.410.906
* en la última elección, fueron 6.224.344
El Padrón se achica y envejece (menos jóvenes cada vez). En el Chile del 2008, somos 16 millones 700 mil personas aproximadamente. Y los mayores de 18 años en Chile son cerca de 10 millones, con lo cual ¡¡ hay aproximadamente 3 millones y medio que no votan ¡¡ Estamos frente a una situación donde votan, más o menos, siempre los mismos.
Y lo peor, hay una clase política, un status quo, interesada en no meterle agua fresca al estanque del vetusto Padrón. Y eso se está evidenciando, porque de seguir así, las ortigas van a gobernar y no existirá renovación sufriente para que las flores emerjan.
Por lo tanto, la nueva consigna es INSCRIPCIÓN AUTOMÁTICA VOTO VOLUNTARIO, lo que permitirá renovación urgente de las instituciones políticas.