martes, abril 29, 2008

No hay voluntad real de Modernizar el Estado


Sobre los llamados a modernizar el Estado hay la sensación de cuento repetido. ¿Cuantas veces hemos escuchado que es necesario un Estado más ágil, eficiente, profesional, tecnificado, facilitador, etc? ¿Cuántos libros, documentos, columnas de opinión, circulares sobre el tema? Pero poco ocurre, salvo por la decidida acción de algunos servicios públicos que de verdad han tomado el desafío modernizador con liderazgo y decisión.

Es urgente tener un Estado que haga bien las cosas, y pueda administrar los recursos con eficacia. Y que no ocurran cosas como lo de EFE o lo de las Subvenciones Escolares. Un Estado más transparente a todo nivel, donde tampoco exista corrupción como vemos en algunos municipios. Algunos centros de la Alianza anunciaron sus propuestas para “un Estado mejor para todos”. También algunos parlamentarios presentaron un documento para reformar la política de recursos humanos. Pero en los hechos, vemos más bien señales contradictorias.

La mayor clave es el liderazgo y la disposición de personas adecuadas, como está de moda “aptas” para el cargo. La cara del Estado es su gente. Y también hay que renovar la gente, con nuevas visiones y perspectivas. ¡Pero renovación en serio ¡ ¿Y qué vemos? El viejo síndrome de las sillas musicales galopando al descubierto. Lo más actual. Quien tuvo responsabilidad política en el tema EFE, hoy nombrado flamante vicepresidente de la más reputada empresa pública. El Servicio Civil sigue operando con sesgo político, y se valora poco el aporte de personas que han trabajado sólo en la esfera privada. Siguen las mismas caras, la misma lógica, lo que hace que los equipos técnicos sean poco adecuados. Las malas señales terminan por hacer de este esfuerzo país algo muy poco creíble. Ojala esta vez tengamos más cambios que textos.

sábado, abril 05, 2008

Carta sobre el Lobby


Esta es una carta que me publicaron. Se las imprimo:

Ley de lobby

Señor Director:

El Senado aprobó la ley que regula el lobby. Lo define como "aquella actividad remunerada que tiene por objeto promover, defender o representar cualquier interés de carácter individual, sectorial o institucional". Esto es una buena noticia, pero existe una serie de incógnitas en la ley, que debería haberse tratado con más precisión.

Se han creado en Chile agencias de asuntos públicos y comunicaciones, empresas contratadas para representar, de forma profesional y dedicada, los intereses de empresas o industrias, y también prestar asesorías estratégicas y de comunicaciones entregando consejos y elementos para minimizar el impacto que pudiera tener un entorno negativo o crisis. Estas agencias existen en todo el mundo, y hay varias en Chile del mayor nivel.

Lo anterior se hace con total transparencia y convicción, toda vez que el exponer otros puntos de vista ante autoridades, que enriquezcan los proyectos o reglamentaciones que son complicados y tienen consecuencias, es un tema necesario que requiere manejo y conocimientos. Por algo cada vez más las contratan.

Pero lo que hacen estas agencias no sólo es hacer lobby, lo que además no es pecaminoso ni ilegal. Estas agencias sitúan el problema dentro de un contexto, y proponen las mejores soluciones. Pero la ley excluye de la categoría de lobbistas a los miembros de las directivas de organizaciones gremiales, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, fundaciones, centros de estudio y colegios profesionales.

Es decir, con la nueva ley estas agencias quedan reguladas frente a otros tipos de lobby que podríamos llamar "institucionales", que no se consideran lobby. Es decir, es una ley que regula con celo un tipo de lobby, y deja otro más suelto.

También, la nueva ley exigiría que quienes contraten estas agencias deberán informar en sus sitios electrónicos y a las autoridades encargadas de los Registros de Lobbistas. Eso va a significar que muchas empresas que quisieran contar con sus servicios, podrían inhibirse.

Aún cuando la nueva ley pretende transparentar el mundo del lobby, es una mesa coja, cuyo efecto será que estas agencias que atienden varias industrias probablemente desaparecerán, o tendrán problemas, y se fortalecerá el lobby desde industrias o sectores, de las ONG, fundaciones, sindicatos e incluso centros de estudio.