Sorprendentes han sido las noticias respecto de las inversiones que están haciendo los países en Tecnologías de la Información y Comunicaciones. Particularmente en Banda Ancha, Computadores, etc. La Comunidad Económica Europea anunció que invertirá 5.000 millones de euros en Banda Ancha. Australia acaba de anunciar ambicioso plan para crear una red de acceso a Internet a gran velocidad, que tiene como objetivo que el 90% de los hogares cuenten con un acceso de hasta 100 megabytes por segundo por fibra óptica.
Esto tendrá un costo de 30.200 millones de dólares, y parte importante será aportado por el Estado. Pero Australia no está sola. También Colombia ha anunciado un ambicioso plan, Japón, Corea, etc, etc. Los países reunidos en la OCDE están recomendando a los gobiernos invertir en Gobierno Electrónico y Banda Ancha (además de otros temas), como una apuesta para creación de infraestructura de telecomunicaciones que permita dar un salto en capital humano, particularmente por el impacto que tiene en la educación. Están recomendando a los gobiernos evaluar costos y beneficios de toda inversión en infraestructura de comunicaciones que genere efectos directos en el empleo, e incremento de la capacidad productiva de la economía.
¿Qué nos pasa en Chile? Lamentablemente no tenemos un anuncio de esta magnitud, aunque están ocurriendo cosas como el reciente fondo de desarrollo de las telecomunicaciones que adjudicó a un consorcio malayo la creación de banda ancha para 1.400 localidades. Pero la realidad es que nos podemos quedar atrás. La penetración de servicios de Internet por cada 100 habitantes en Chile se estima en 8,8%, y a nivel de hogares del orden del 28%. El estándar OCDE es cada 100 habitantes, 21 personas; y a nivel de hogares del orden del 48%.
Esto significa que debemos avanzar en la creación de mejor infraestructura sobre todo en las ciudades, focalizado en las comunas de menores ingresos. Hacer llegar la banda ancha a los hogares. Un hogar con acceso adecuado a Internet abre posibilidades amplias a los miembros de las familias, quienes comúnmente se conectan desde sus trabajos o desde las escuelas. Creo que la creación directa y decidida de banda ancha para los hogares marcará la diferencia entre lo que somos y podemos llegar a ser, sino nos vamos a quedar atrás.