miércoles, mayo 13, 2009

El Kybalión


Es un documento que resume las enseñanzas de la filosofía hermética. Tiene 7 principios.
1. Mentalismo: El Todo es mente; el universo es mental.
2. Correspondencia: Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. Afirma que este principio se manifiesta en los tres Grandes Planos: El Físico, El Mental y El Espiritual.
3. Vibración : Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.
4. Polaridad: Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.
5. Ritmo: Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.
6. Causa y efecto: Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley.
7. Generación: La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos. En el plano físico es la sexualidad.

Voy a explayarme algo en el Principio de Correspondencia, como es arriba es abajo; como abajo es arriba. Este principio se manifiesta en los planos espiritual, mental y físico. Y lo voy a hacer intentando un paralelo con Newton Los Principia de Filosofía Natural).

En el plano físico, “como es arriba es abajo; es abajo es arriba” podría hacer referencia al principio de acción y reacción de Newton: por cada acción, cada golpe, viene como respuesta una reacción. Si golpeo un saco lleno de arena colgado, obtengo como respuesta una fuerza en contra que golpea mi mano; si un cuerpo se estrella contra la superficie de la tierra, sufre el área el impacto, pero el cuerpo se desintegra en proporción a la fuerza del golpe (su masa por la velocidad del impacto).

Acción y reacción, “abajo y arriba”, podrían interpretarse dentro de la primera regla de la lógica: la analogía (A=A), donde algo NO puede “ser y no ser” al mismo tiempo, o recurriendo al viejo Parménides “lo que es, es, y lo que no es, no es”.

Esto más en el dominio de lo mentar y psicológico que físico. Pero, con una diferencia sutil: son dos cosas distintas, -el arriba y el abajo-, pero simétricas porque permiten mantener a las cosas dentro de un equilibrio. Quizás acá pasamos al tercer principio. El de Polaridad, donde todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo. La acción y reacción son idénticas en un contexto de equilibrio, de armonía.

Si imprimo una fuerza a un objeto, la reacción se deja sentir en mi cuerpo. Es una compensación mutua de fuerzas entre una mano que golpea, -lo de arriba-, y el objeto que responde al golpe, -lo de abajo-, quedando al final en “estado simétrico”, valiendo lo mismo desde un punto de vista de la fuerza física, o bien, restándose restableciendo la armonía. El arriba y el abajo – los opuestos- se funden en el equilibrio, en la armonía de las cosas.

Quizás más simple de explicar sería porque, sencillamente, la naturaleza sigue leyes, tiende a la regularidad, como el día sigue a la noche. Un ejemplo de lo anterior, es otra Ley de Newton, la de la “gravitación Universal”, donde los objetos del universo se atraen de manera inversa al cuadrado de sus distancias.

La Gravitación Universal rige en Chile como en China; es vigente en las antípodas del mundo, en el polo norte y la Antártica; es válido para los sistemas planetarios, para las galaxias o cúmulos de galaxias. Lo de arriba y abajo, abajo y arriba, es también un principio que busca la regularidad de la naturaleza, mediante leyes que racionalmente la pueda explicar y que son validas en cualquier parte del Universo, sea acá o allá muy pero muy lejos; arriba o abajo.

Los medievales estaban enamorados de la esfera celeste, la representación Ptolomeica del Universo, donde, -en de lo de arriba-, estaban enquistados los planetas y se pensaban impulsados por ángeles. Después debutó la ley de inercia y jubiló a los querubines; ley que también rige arriba y abajo.

Con la nueva ciencia, se demostró que los fenómenos de la esfera son los mismos que ocurren abajo en la tierra, no es un dominio de lo mágico sino de lo…. Físico y racional; físico y mental.

Pero además de esto, está la existencia de universos paralelos, especulación vigente de la física teórica. La relatividad del espacio-tiempo nos ha llegado a sugerir que podríamos tener un “alter – ego” viviendo circunstancias similares en otro plano. Un universo que deviene en otras dinámicas de movimiento, un “yo” y “otro yo” similar en otro sistema de referencia: uno arriba y otro abajo viviendo lo mismo, quizás en distinta dimensión espacio-tiempo.

Y finalmente es una concepción de un tiempo donde todo se repite, el eterno retorno que a modo de remake puso de moda Nietsche, relativizando lo anterior de lo posterior, lo que pasó y lo que vendrá, porque no hay pasado irrepetible y único sino será también pasado venidero, pretérito-futuro.

Lo de arriba y abajo, abajo y arriba es, en fin, la relativización de las antípodas, formas de representación mentales quizás inexistentes. Al fin y al cabo las antípodas tienen a ser idénticas.

Ahora, más en lo mental y psicológico, ocurre que las cosas del mundo están en constante movimiento, en interacción unas con otras. Y para entenderlas, hay que saber que las cosas impactan mi percepción: la acción de percibir y el objeto percibido están en correspondencia. Porque el percibir no tiene sentido sin el objeto percibido, y el objeto percibido no tiene un orden mentar sino es percibido. Además, la observación comienza a producir efectos en el objeto observado, se corresponden, el objetivo observado no es un cuadro que queda estático, se modifica con mi visión.

Hay una amalgama o mezcla entre percepción y objeto percibido; para algunos escépticos extremos, nunca llegamos a conocer las cosas tal como son, ni siquiera lo de arriba y lo de abajo, y siempre estarán intermediadas por nuestro aparato cognitivo, lo que hace que dimensiones como el arriba o abajo no sean más que formas de representación, -cosas de la mente- y no necesariamente cosas en sí mismas.

En lo espiritual, es más difícil explicar. Se me ocurre algo así como “a Dios rogando y con el martillo dando”. Es una frase que habla de mantener activa la dimensión espiritual y terrenal, ambas en correspondencia. No puedo pasar orando todo el día como monje anacoreta, ni tampoco todo el día en la actividad supina sin detenerme a pensar y reflexionar. Lo abajo, lo temporal y terrenal, tiene una correspondencia en lo arriba, lo supraterrenal, en la medida que abajo voy descubriendo los misterios del “arriba” sin dejar de vivir el “abajo”.