Mi hija tiene un profesor exigente. De esos que, con seguridad, se va a acordar cuando esté entradita en años. Me contó que le preguntó así a boca de jarro:
- a ver señorita Evans, UD que cree que sabe tanto, de donde viene la palabra “lesbiana”
- de una Isla - le respondió desafiante
- donde queda
- en Grecia, y vivió ahí la poetiza Safo
Me contó que el profesor se había quedado callado, pero con cara de satisfacción. ¡Esa es mi niña¡ pensé mientras manejaba por los vericuetos del concurrido estacionamiento. Y ¡esa es mi alumna¡ debe haber pensado el Profesor. Modestia aparte, es bien habilosa la niña.
Le pregunté donde supo eso, y me dijo que quizás lo habíamos hablado alguna vez. Me acordé que le hablé de un libro sobre Alcibíades (verlo en http://www.ernestoevans.com/2009/04/viajero-alcibiades.html ). Y que el general Griego tuvo una amante en Lesbos, o al menos lo intentó.
De la Wikicultura, obtuve que Lesbos es famosa por ser el hogar de Safo, famosa porque sus poemas al parecer describían el amor apasionado que sentía hacia sus compañeras. Por eso que comúnmente se considera que el término lesbianismo proviene del nombre de esta isla. Al parecer en la isla se veneraba el amor entre las mujeres, lo mismo que Alcibíades y Sócrates, según se dice, fueron amantes. Aunque ambos les gustara disfrutar de las hetairas ( ver http://www.ernestoevans.com/2009/02/cortesanas-geishas-y-hetairas.html).
Otro griego notable, Platón, habló sobre el amor. Representó el alma como un cochero que dirige un carro alado, formado por dos caballos. Uno es dócil y el otro es tozudo, brioso, pasional. Para Platón, el cochero tiene que dirigir el carro teniendo en cuenta que hay una naturaleza carnal, concupiscente, y otra que es más dócil. Pero es el cochero, -guía o razón-, quien puede mirar o contemplar el mundo de las ideas. Y ahí radica el verdadero amor. Es el alma quien puede ver las Ideas y convertirse en amante de la belleza en sí, no de las bellezas particulares del mundo.
En lo personal nunca he comprado esto totalmente. No creo que exista un camino desde lo básico y pasional hasta lo contemplativo, filosófico e ideal. Creo que existen personas muy apasionadas, carnales, o básicas. Y otras más moderadas, más educadas, con capacidad real de controlar sus impulsos, que no significa que los sublimen totalmente, o que no disfruten de un buen romance o que nunca tengan sexo.
Y creo que hay quienes pueden disfrutar de una pareja, de su cariño, de su afecto y sensualidad, y al mismo tiempo son capaces de contemplar lo bello y lo bueno. Como termina la frase de Belton Brech, “esos son los imprescindibles”.
No creo que haya un “camino hacia abstinencia y contemplación o sabiduría” sino un camino de desarrollo integral, donde se constituye en una esencia, toda la potencia afectiva y sensorial junto a la potencia intelectual y espiritual. Todo en un solo ser. Quizás eso vio Safo en su Isla, que no vio Platón, pese que al parecer la admiraba mucho. Veamos su poema a la Diosa del Amor Afrodita:
“………
Y tú ¡Oh, dichosa! en tu inmortal semblante
Te sonreías: ¿Para qué me llamas?
¿Cuál es tu anhelo? ¿Qué padeces hora?
….¿Arde de nuevo el corazón inquieto?
¿A quién pretendes enredar en suave
Lazo de amores? ¿Quién tu red evita,
Mísera Safo?
Que si te huye, tornará a tus brazos,
Y más propicio ofrecerte dones,
Y cuando esquives el ardiente beso,
Querrá besarte.
Ven, pues, ¡Oh diosa! y mis anhelos cumple,
Liberta el alma de su dura pena;
Cual protectora, en la batalla lidia
Siempre a mi lado.”