lunes, julio 06, 2009

Entre el “Síndrome de Asperger” y la “Erotomanía”. Buscando la armonía


Se han fijado que hay personas que llegan a un lugar, una fiesta o a un simple almuerzo, y de inmediato caen bien. Aún más, que tienen la habilidad de interpretar a las personas, de reírse con las tallas de hacen, de captar los signos de los demás e incluso sus claves humorísticas. Como que se compenetran de inmediato con los otros. Establecen una relación de familiaridad casi instantánea.

A estas personas se les llama “empáticas”. Comúnmente son los primeros invitados a los cócteles, fiestas, ágapes, carretes, juntas, etc. Algunos son buenos para la guitarra, para el canto, se acuerdan de canciones nostálgicas y dicen buenos chistes. Son ingeniosos, rápidos con la talla.

Pero otras personas que son todo lo contrario. En la antípoda de los empáticos, son incapaces de salirse de su sitio, de interpretar a los otros para caer bien, en captar su lenguaje, a algunos no les cabe un alfiler. Se les llama "apáticos", pero cuando es muy exagerado su comportamiento, se habla que tienen el "síndrome de Asperger".

Conozco un caso que ha llevado su empatía a un extremo. Lo he visto afligido cuando a alguien no le cae simpático, exagera, se híper ventila, o hace comentarios para estar siempre al centro del grupo o de la conversación. Llega a ser pesado de tan empático, perdiendo un poco su identidad, adaptándose como camaleón a la circunstancia, riéndose o llorando según si la tribu ríe o llora.

Hay casos de empatía al límite que se llama “Erotomanía”; son aquellos que piensan que siempre tiene a las mujeres locas por él. Se pasean con cara seductora, con las plumas de pavo en toda su extensión y gama cromática, hablan como James Bond. A veces son hasta ridículos, pero de todo hay en la viña del Señor.

Al final uno se plantea cual es el justo medio, el equilibrio, entre estos extremos. Se me ocurre que pasa por aquello de que “hay tiempos y tiempos”: momentos para ser muy empático, y tiempos para “sindrometizarse” por así decirlo, de alejarse para darse un tiempo, de recluirse como un anacoreta al desierto de la propia esencia, y decir sencillamente “hoy no voy”, para reconstruir la intima matriz física, intelectual y espiritual.

Es decir, hay un tiempo para desplegar y otro para guardar las plumas de pavo real.

<< Haría lo que fuera
Y que estuviera junto,
Más cerca de tu manera,
Y dentro de tu mundo;
Haría lo que fuera,
Por estar dentro tuyo,
Que sea sólo un rato,
La mañana entera,
Lo que fuera>>

A nets poets