
El reciente sismo, sus replicas y apagones han dejado en evidencia los problemas que ocurren en las telecomunicaciones. Miles de personas no han podido utilizar sus redes de celulares para saber de la situación de sus seres queridos. Tan grave o más que lo anterior, es que después del sismo estas también fallaron en los organismos de emergencia que debían informar para tomar decisiones.
Ha quedado claro una gran evidencia: por una parte, tenemos un país con grandes avances en telecomunicaciones. Prácticamente todos los chilenos con celulares, casi todas las empresas con Internet y el 33% de los hogares con banda ancha. Pero, por otro lado, tenemos un país que carece de lo que se denomina “INFRAESTRUCURA CRITICA DE COMUNICIONES”. Lo anterior no sólo en lo tecnológico, sino también en lo institucional, en la forma de organizarnos.
Me toco asistir a la Comisión de tecnologías de la información de la OCDE, la Information and Communications Policy, donde Chile se comprometió a crear un grupo operativo del Infraestructura Crítica de Comunicaciones para estar preparado ante catástrofes o atentados. Sin embargo, tal equipo de trabajo aún no ha funcionado.
¿Por que es esto tan importante? Porque los países necesitan de comunicaciones de datos, de banda ancha, de telefonía, etc para hacer funcionar sus organizaciones. Lo necesitan los Bancos, las empresas, los gobiernos, los hospitales, y muchísimo los organismos de emergencia. Cuando estas infraestructuras fallan, se producen enormes problemas. Y esto ocurrió, por ejemplo, con algunos sistemas bancarios que estuvieron fuera de servicio por cortes en fibras; o con zonas sin cobertura de celulares con fallas por el suministro eléctrico. En síntesis, si las comunicaciones de voz, de datos, los sistemas, la Internet fallan, es una catástrofe nacional compleja.
Un documento de la OCDE de la Comisión de Privacidad y Seguridad de la Información, explica esto en detalle, y entrega un conjunto de recomendaciones. Estas provienen de acuerdos que han tomado los países miembros sobre como protegerse y preservar las comunicaciones para el funcionamiento de la economía y la protección de las personas.
En una de sus partes, pide la identificación de las agencias y organizaciones responsables de gestionar la infraestructura crítica, y sugiere establecer mecanismos de coordinación y cooperación con el mundo privado, que son los dueños de la infraestructura de conectividad.
En Chile se construyó un primer catastro de la Infraestructura Crítica de Telecomunicaciones en manos de la Subsecretaría de Telecomunicaciones. La realidad demuestra que somos muy vulnerables. Sin embargo, no existe un equipo de trabajo, coordinado por el Ministerio del Interior que vea y analice estos temas. Luego, hay un primer pendiente a nivel de la institucionalidad, la que debe ser ágil y profesional.
Un segundo pendiente es contar con un mapa permanente de la vulnerabilidad en el funcionamiento de las comunicaciones. Existe uno pero es fundamental su actualización permanente.
Y un último pendiente es contar con algún mecanismo de comunicaciones robusto. Recuerdo, mientras fui Secretario de la Estrategia Digital, haber recibido la visita de una empresa que proveían al Gobierno de Israel un sistema de SMS para emergencias que usaba un espectro dedicado, era súper robusto y estaba orientado precisamente a informar a la población respecto a atentados. En el caso nuestro, es algo que podríamos ir pensando.
Ernesto Evans Espiñeira
Ex Secretario ejecutivo Estrategia Digital