
Dos cosas me llamaron la atención últimamente. Primero, el acuerdo de ayer entre la Casa Blanca y el Kremlin. Claro, es un paso histórico en el desarme nuclear. Pero la prensa del mundo habla que su valor reside más en la voluntad que en la efectividad: todavía hay guardadas muchas bombas capaces de destruir la humanidad.
“El nuevo pacto, como su antecesor, sólo limita el número de cabezas nucleares desplegadas y no establece restricciones para las almacenadas. El tope de 1.550 establecido por cada parte es muy inferior al precedente, de 2.200, pero no afecta a las más de 14.000 bombas que las dos potencias tienen actualmente guardadas en los almacenes”, dice El Pais.
Entre las armas nucleares que están “almacenadas y tácticas, hay más de 16.000 cabezas para las que el acuerdo no contempla provisión ninguna. Entre ellas, hay muchas obsoletas o hasta inutilizables. Pero el dato esencial es que no hay un límite.” Es decir, seguimos montados en un polvorín.
Otra cosa que me llamo la atención fue la frase del Presidente, atribuida (al parecer erróneamente http://es.wikipedia.org/wiki/Bernardo_de_Chartres) a Newton “si he podido mirar lejos, es porque estoy montado sobre hombros de gigantes”, parece que es completa la frase.
Más allá del origen de esta frase, cosa que es poco relevante, me gusta mucho. Es que es muy buena. Proferida por sabios, pensadores o innovadores, se reconoce una tremenda cosa. Nadie descubre algo desde la nada, la "creatio ex nihilo" no existe.
Einstein lo debe haber reconocido, porque antes que él estuvo Michelson, Boltzmann, Newton, Leibniz, Laplace, Galileo, etc. Su mirada, su pensamiento o su originalidad se alcanzaron también porque, -para mirar lejos-, hubo que estar sentado sobre una tradición, sobre un conocimiento acumulado.
Es la visión externalista de la ciencia que explica Mario Bunge, defensor del método científico, quien reconoce una escuela externalista que hablaba de los factores sociales y culturales que influyen en la ciencia. "La comunidad científica ejerce una influencia sobre sus miembros". El mismo Alexandre Koyre nos enseña que el pensamiento científico está relacionado con el filosófico, que Newton fue influido por la tradición.
Vivimos a partir de un sustrato; sociedad, familia, ancestros, conocimientos, lenguaje. Reconocer que las cosas no las pensamos de la nada, sino de un acervo que se ha ido construyendo, permite elevar la mirada. Quizás eso quizo decir el Presidente. Y fue raro porque en polìtica se escucha poco haber estado en hombros de gigante. Más bien se destaca la pequeñez.




